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Martes 2 de Septiembre de 2014 - Edición nro: 1462
Opinión
Enfoques
20:26
17-08-2011

Discurso del Acto Aniversario del fallecimiento del Gral. San Martín

Luís María Lafosse

Secretario de Cultura, Educación y Turismo

17 08 2011

A partir del pedido de varias personas y amigos, el texto del discurso que hoy (17 de agosto de 2011) pronunciara en el Acto por el aniversario del fallecimiento del Gral San Martín.

Sr Presidente del Concejo Deliberante,
Sra presidenta de la Asociación Sanmartiniana,
Amigos Sanmartinianos,
Autoridades,
Ciudadanas y Ciudadanos,


Odio todo lo que es lujo y distinciones; en fin, todo lo que es aristocracia.

Por inclinación y por principios, amo el gobierno republicano; pero comprendo que este género de gobierno no es realizable en América.
El grado de libertad que un país goce debe estar en proporción exacta a su grado de civilización; si la libertad supera a la civilización, hay anarquía; y si la civilización supera a la libertad, hay opresión.
En América no hay ilustración bastante para formar un gobierno libre. Para defender la causa de la independencia no se necesita otra cosa que orgullo nacional, y esto lo poséen hasta los salvajes; pero para defender la libertad se necesitan ciudadanos, no de café, sino de instrucción y elevación de espíritu.
Es un error creer que la mera implantación de instituciones libres hará que sean inmediata y debidamente comprendidas, cualquiera haya sido el estado social.
Nuestros países no pueden (al menos por muchos años) regirse de otro modo que por gobiernos vigorosos; más claro, despóticos.
Lo importante es que sean buenos gobiernos, y esto no se medirá por la liberalidad de sus principios, sino por la influencia que tengan en la felicidad de los pueblos.
El modo de conciliar la necesaria autoridad con las instituciones deseables es, a mi modo de ver, un gobierno monárquico constitucional. A falta de ese régimen, para mantenerme en el Protectorado, yo debía convertirme en dictador, lo cual era contrario a mis sentimientos y mis convicciones más firmes
”.

José de San Martín, domingo 27 de junio de 1824. Texto reconstruido por Rodolfo Terragno en su libro “Diario íntimo de San Martín, Londres 1824, Una misión secreta”.

Esta reflexión fue escrita 187 años atrás.

Aunque es riesgoso descontextualizar ideas que fueron divulgadas hace tanto tiempo, traigo este fragmento sobre el debate acerca las formas de gobierno en América de José de San Martín, para invitarlos a reflexionar sobre nuestra Democracia actual y las dudas que, al igual que San Martín en su momento, hoy siento en lo personal que aquejan a nuestro país, y brevemente, hoy, a 28 años de haber recuperado nuestra democracia, quiero compartir con ustedes preguntas que me desvelan:


¿Para qué otra cosa importante hemos recuperado la democracia que no sea para el valioso acto de elegir nuestras autoridades y contar con instituciones formales?

¿Cuáles son las razones por la que durante estos años, en democracia, descendimos al puesto Nº 67 en el mundo en Producto Bruto Interno por Habitante (PBI)?

¿Somos conscientes que en el campeonato mundial de desarrollo humano nos ubicamos en el puesto Nº 46 según el índice elaborado por Naciones Unidas en 2010?

¿Somos indiferentes a que ocupamos el puesto Nº 38 en el Índice de Desarrollo de la Educación para Todos elaborado también por Naciones Unidas?

¿Nos parece irrelevante haber obtenido el puesto Nº 60 en el campeonato mundial de estudiantes universitarios de acuerdo al Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA), auspiciado por la UNESCO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)?

¿Sabemos que en el ranking de las 500 empresas más grandes del mundo elaborado por Revista Fortuna no hay una sola empresa argentina?

¿Y que en el campeonato mundial de las 2000 empresas globales que elabora la Revista de economía Forbes, tampoco encontramos una sola compañía argentina?. Entre las primeras mil hay 12 Brasileñas, 12 Mexicanas, 8 Chilenas y 1 Colombiana. Y en ese ranking hay compañías de 51 países.

Y finalmente:

¿Nos interesa y haremos algún esfuerzo para dejar de ocupar el puesto Nº 114, reitero 114, en el ranking de países con mayor índice de corrupción?

Por eso repregunto: ¿Para qué aspiramos a vivir en un sistema republicano?

Cuál es el sentido de haber recuperado la democracia si no nos es útil como sistema, para al menos, brindarnos los más básicos derechos a los que un ciudadano puede aspirar?

Nuestro deterioro se profundiza y la democracia debe ser una herramienta para nuestro desarrollo y no solamente para sostener una libertad formal.

No caeré en el lugar común de responsabilizar sólo al sector político de nuestro país como única causa de esta realidad. Este es un fracaso colectivo. Porque como dice el escritor italiano Alberto Moravía: “Curiosamente los votantes nunca se sienten responsables de los fracasos de los gobiernos que han votado”.

Siempre me han inspirado más, los líderes que, como San Martín, desafían a la sociedad, a aquellos que buscan ser condescendientes con ella diciéndoles lo que quieren oir.

Lamento con profundidad no tener buenas noticias para darles. Pero si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo.

Desee evitar en estas palabras hacer una enumeración de los logros que San Martín nos ha regalado y que otros harían mucho mejor que yo. Es mentira que no existe ejemplos y modelos a seguir. He preferido utilizar el pensamiento de un hombre de coraje, formación y ética incuestionable, para que reflexionemos; y para que cada vez que vengamos o caminemos por esta plaza no tengamos que agachar la cabeza ante su monumento, por vergüenza a lo que estamos haciendo con nuestra nación.


Muchas Gracias por invitarme a pronunciar estas palabras.

Discurso del Acto Aniversario del fallecimiento del Gral. San Martín